La importancia del debate

1461752148_894721_1564731999_miniatura_normalCuando comencé a estudiar filosofía, como hacen muchos autodidactas empecé con las enciclopedias de diferentes nacionalidades, pensando que los diferentes autores elegirían a sus conciudadanos antes que a otros pensadores. No fue del todo así, pero sí parecido,  continué con la lectura de los autores que después de mi breve conocimiento a través de las enciclopedias, consideré que eran los maestros adecuados.

Después de muchas lecturas había obtenido los mejor de cada escuela y opté por declararme ecléctico, ya que me parecía lo más apropiado, debido a la cantidad de ideas y pensamientos de varios autores de diferentes escuelas y que muchas me parecían muy buenas.

Llegó un momento, que había leído tanto que echaba de menos un contrario que me explicase sus ideas y pensamientos y que fueran diferentes a los que había elegido, y daba como apropiados.

Me surgió la idea de formar una tertulia en algún centro social, donde hubiese una base de socios a los cuales les pudiera interesar mi idea. Tuve suerte en encontrar dos compañeros de lecturas que me animaron y me propusieron buscar otras personas para crear un grupo de debate.

Una vez elegido el centro y varios compañeros, que al principio no fue fácil ya que encontrar personas que les guste el debate e intercambiar ideas, no es muy apetecible; las personas con las que contactamos nos hacían referencia que ellas preferían escuchar un ponente o profesor y luego tomar sus conclusiones.

No nos arredramos, formamos un grupo de unas 12 personas en el centro social de mayores de San Agustín en Gijón. Han pasado seis años desde entonces y actualmente tenemos un grupo asentado de diez miembros que llevamos varios años debatiendo y aprendiendo unos de otros. Nos reunimos las mañanas de los jueves, durante una hora y media y muchos días tenemos que cortar por lo sano, ya que nuestros debates no parecen tener fin y se nos pasa el tiempo volando.

Opino con mi propia experiencia que una tertulia, en este caso filosófica,  ya que  la filosofía abarca muchos temas y tiene influencia de otras materias de estudio muy importantes. Es el medio más adecuado para avanzar intelectualmente, ya que si no existen los contrarios, como decía Hegel, no se avanza. Es fácil deducir que si todos los miembros de una tertulia tienen la mismas creencias y las mismas ideas, difícilmente se podría avanzar en el debate y más bien sería un mitin o una reunión de amigos.

Hace unas fechas tuvimos un debate con el aliciente de la visita de un conocido filósofo de la ciudad que nos proponía el diálogo como metodo de trabajo; llegamos a la conclusión que preferimos el debate de contrarios, más que un diálogo entre amigos para llegar a un acuerdo, que en definitiva es la finalidad del diálogo. Es nuestra opción.

Optamos por un debate o una discusión como explica la RAE, con diferentes puntos de vista y que cada cual obtenga su conclusión final. Termino indicando que nuestras discusiones no tienen nada que ver con las voces y gritos de los debates en la tele. El respeto y los buenos modales nos preceden a todos los miembros del debate.

Personalmente abogo por un debate con contrarios, es decir personas que no piensan ni tienen las  mismas creencias, ya que es esa discusión está el verdadero valor del debate y es como realmente se aprende.

 

 

1 comentario en “La importancia del debate”

  1. La mejor manera de poder comprobar mi opinión, es la propia experiencia de una tertulia in person. Hay diferentes temas para centrar una tertulia; elegí la filosofía por su amplio espectro sobre otras materias e incluso las materias que influyen en esta: La ciencia, la política y la religión. Hay muchos temas que se pueden tratar con estas premisas.

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